Los cuentos que nos contamos

Cuentos didácticos de Milton H. Erickson

Un hombre fue a ver a un terapeuta y le dijo: “Soy alcohólico. Me viene de familia. Mis padres eran alcohólicos y los padres de mis padres también. Mi mujer es alcohólica y sus padres también era alcohólicos. He tenido once delirium tremens. Estoy hasta la coronilla de ser alcohólico. ¿Qué puede hacer usted para ayudarme?”.

El terapeuta le preguntó cuál era su trabajo: “Soy periodista. El alcohol es un riesgo laboral en mi caso”.

Perfecto”, dijo el terapeuta. “Pues le voy a sugerir lo siguiente. Y tal vez le pueda parecer un tanto extraño, pero esto es exactamente lo que quiero que haga. Vaya al jardín botánico y observe detenidamente todos los cactus que hay allí. Estudie todos y cada uno de los ejemplares que encuentre allí y maravíllese de que esos cactus sean capaces de sobrevivir durante tres años seguidos sin una sola gota de agua, sin una sola gota de lluvia. Y medítelo, medítelo largo y tendido”.

Así somos, nuestra mente es capaz de producir historias geniales cuando estamos atrapados o atascados en alguna dificultad o problema. Vivir requiere grandes dosis valor. A veces no podemos. A veces hacemos cuanto podemos... Estés donde estés, atrapado en tu historia o cuestionándote algún episodio de la misma, no lo olvides, cada mañana, despierta y respira. La luz del despertar aclara la visión.


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"No sigas las ideas de otros, más bien aprende a escuchar la voz dentro de tí"
Dogen